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HerCar
Ernesto Cardet Villegas
 
HerCar

Con las firmas Juvenal, poco después Hernández Cárdenas y finalmente HerCar, abreviatura de ambos apellidos, este creador se dio a conocer en Cuba a través de la prensa y de su participación en exposiciones. Destacado humorista, sobresalió tanto en la caricatura personal, la ilustración y la sátira política, como en una serie de trabajos conocidos entonces como charges, en los cuales con suma gracia a veces irónica, plasmó la vida de los negros en Cuba, nada difícil para él que orgullosamente era negro también.

Nacido en Yaguaramas, pequeña población de la actual provincia de Cienfuegos –aunque parte de su historiografía cite a Cárdenas como su ciudad natal debido a una corta estancia– a los cinco años Hernández Cárdenas ya residía en La Habana, en el actual municipio de Arroyo Naranjo. Vivió allí durante casi toda su existencia y conoció las escasas venturas y muchos sinsabores de aquellos años republicanos: matriculó en la escuela de San Alejandro; debutó fugazmente como boxeador; mostró sus grandes aptitudes como bailarín –modalidad en la que junto a su esposa sobresalió notablemente–, y realizó una importante labor creativa. Su habilidad como dibujante, el amplio dominio del color y un extraordinario poder de síntesis propiciaron que, mediante certeros trazos y un amplio espíritu crítico, pusiera de manifiesto su nivel de actualización con respecto a las más novedosas tendencias artísticas de la época y que su nombre rebasara rápidamente los límites insulares.

Publicó sus primeros trabajos en la prensa a la corta edad de 19 años. El diario El País fue el primero, y rápidamente otras publicaciones periódicas, entre ellas Score, Mediodía, Avance, Social, Bohemia, Carteles, solicitaron sus colaboraciones y hasta su dirección artística, como sucedió con el periódico de izquierda Hoy, en el cual desempeñó esa función durante años.

En 1919 comenzó a participar en los Salones de Bellas Artes, aunque al parecer su más notoria presentación fue en el salón de Humoristas, en 1925. Un artículo del también cienfueguero y destacado caricaturista Juan David –quien se vanagloriaba de haber sido su alumno y amigo–, publicado en el título La caricatura: tiempos y hombre, dice al respecto: “El Salón de este año es flojo, digámoslo con amarga tristeza. A penas se ha visto surgir un nuevo nombre que vaya a engrosar la amable caravana. Hernández Cárdenas es el único nuevo que va a quedar. Es un gran laborioso, inteligente de fino ingenio y líneas audaces.”

Ya en esa época su obra se destacaba por plasmar el mundo circundante con una impecable ejecución y un acertado uso de las diversas técnicas. A la sazón se recreaba con sus caricaturas, tanto propias como de sus amigos, conocidos o personalidades. Otras eran sus charges de tema afrocubano o de asunto de bailable como Oh! El Fox; pero también fue autor de piezas en que con crítica amargura denunciaba la injusticia existente, con la cual fue intransigente. Sobre ello resulta interesante otro testimonio, también recogido por Juan David en el ya citado libro. Se trata de un fragmento de carta que en 1929 le enviara a México Sergio Carbó, entonces director de La Semana: “Insisto en el asunto de las costumbres que dominas maravillosamente: el de los boliteros por ejemplo. Evita la política. Hay que estar aquí y tomar el pulso sobre el terreno...”

A su regreso a Cuba HerCar no solamente fue sordo a los consejos de su amigo, sino que agudizó sus sátiras contra el gobierno. Acerca de una muestra de su obra en 1931, José Manuel Valdés Rodríguez escribió: “Hernández Cárdenas es un hombre y un artista de izquierda.” Tales críticas provocaron que en 1933 fuera apresado y multado.

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Ernesto Cardet Villegas (palabras para plegable de exposición HerCar. Centenario de un humorista, MNBA, 2004)