hemeroteca 
  textos críticos

Buscar  
 

 
Hernández–Cárdenas
Armando Maribona
 
Hernández–Cárdenas

... En nuestro mundillo del Arte no sabemos a las claras dónde estudió, cómo, ni con quien.

A primera vista se le vio, y se le ve aún su intención humorista y decorativa. Y es el único hasta hoy –que sepamos- artista negro que hace arte con temas negros (...) Quizá por ello vuelve los ojos con simpatía y ternura, que laten bajo las cosquillas de la ironía, hacia su raza menospreciada. Mucho antes que Guillén cantara genialmente al negro bembón ya Hernández–Cárdenas se había expuesto a las críticas... por caricaturar sus rasgos fisonómicos y psicológicos, desde la “chiquita de sociedad” a la vieja desahuciada.

Hernández–Cárdenas tomó por asalto las redacciones –las redacciones generosas y hospitalarias que no se cierran al talento de los connacionales- y la Asociación de Pintores, con las solas armas siguientes: su sonrisa de porcelana blanca, su claro espíritu de hombre comprensivo y sin envidias, y sus dibujos en que trasciende todo eso entre–líneas y entre–colores. Difícil sería rechazar la amistad de ese muchacho negro... que ofrece franca, ni sus dibujos que son encantadores. Así como él se sabe negro sin que le amargue, pues ello no le ha estorbado para triunfar, sus dibujos son como son, sin que le preocupe cómo son los de los demás. Y esa sencillez y esa franqueza de su persona y de sus dibujos –sin recovecos, sin complicaciones, sin “ismos”, sin trucos pour epater– los han hecho inconfundibles y atractivos. Triunfó en La Habana y se fue a México.

En México obtuvo laureles... Un accidente tristísimo temporalmente apagó su sonrisa optimista y bien humorada. Todos, sus amigos y los jueces estuvimos a su lado. ¿Sus enemigos? No los ha tenido jamás. El accidente no le mermó simpatías, ni aplausos, ni encargos.

De regreso a Cuba sigue fluyendo el caudal de su humorismo y los trazos de su pincel nos lo brinda en cotidianos y semanarios. Su línea continúa segura y gruesa, dando la sensación de la difícil facilidad...

En esta recién clausurada “Exposición Hernández–Cárdenas” –su segunda en La Habana- ya le conocemos por Her–Car, simplificación de sus dos apellidos que corresponde a la de su técnica. Ha llevado la sobriedad hasta producir paisajes taquigráficos no carentes de majestad, y figuras llenas de expresión logradas con parquedad de trazos. Sus aciertos, que son muchos, no los logra a fuerza de malabarismos técnicos, sino de justeza y sencillez; virtudes de esteta en vez de alardes de preciosista paciente.

...

Armando Maribona

Publicado en “Arquitectura y Artes Decorativas” (La Habana). Año II, Nº 1, enero de 1932, p.36-37.