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Sobre Eugenio Blanco (Ludovico)
Abelardo Mena
 
...dibujante incesante desde mediados de los años 60, Ludovico fue agrupado –una década después – junto a la llamada “generación de la esperanza cierta”. Dos líneas temáticas lo ocupaban entonces : la “documentación” plástica del espacio doméstico cubano, y las apropiaciones de obras de maestros del high art. En la primera línea de trabajo, Ludovico testimoniaba con osadía una evidencia sociológica : el hogar cubano como espacio cultural híbrido donde se mezclan –sin oposiciones- tiempos y signos culturales diversos : la litografía iluminada de Jesucristo y la foto del Che, el diploma del obrero ejemplar y el altar de Santa Bárbara. Este testimonio personal, se complementaba con la segunda línea: las apropiaciones o “versiones” como se les bautizó. El pintor-dibujante reelaboraba hitos de la historia del arte europeo (del Bosco, Rubens, Van Gogh,...) según los códigos del lenguaje visual pop, con la “pretensión” de simplificar las imágenes, hacerlas más legibles (y reproducibles) con vistas a su difusión en el circuito popular.
La disolución de fronteras entre pintura y grafica ocurrió en Ludovico de modo mas radical que en Raúl Martínez, pop symbol del arte cubano de los años /60, porque embridó su imaginería personal a los requisitos de la reproducción masiva : un dibujo plano, lineal, capaz de ser estampado sobre soportes variados, desde vitrales hasta telas y vajillas.
Y más allá de un estilo propio, cristalizado quizás a pesar suyo, este creador de empeño y figura quijotesca, se ha convertido en un hombre-proyecto, en un diseñador de ideas, eventos y proyectos socio-culturales, dedicado a revertir – con fecunda imaginación – discontinuidades estructurales y tecnológicas del subdesarrollo cubano.

Lic. Abelardo Mena.
La Habana, Cuba.
Octubre, 1993.
Publicado en Banco de Ideas Z.