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Una poética gráfica peninsular (fragmento)
Nelson Herrera Ysla
 
Una poética gráfica peninsular
por Nelson Herrera Ysla.



«El afiche cubano resultó una clarinada, un grito en la pared -como fue descrito- que atrajo a los más importantes creadores del momento: Servando Cabrera Moreno, René Portocarrero, Mariano Rodríguez, Raúl Martínez, Umberto Peña, entre otros, en medio de una explosión cultural como nunca antes había vivido el país. Diseñadores formados fuera de Cuba, y otros en su carácter autodidacta, echaron a andar una de las expresiones artísticas más coherentes con que Cuba se dio a conocer en el mundo. El cartel cubano fue el portavoz de las transformaciones en la sensibilidad del público y de los mecanismos de comunicación masiva recién estrenados.

El cartel resultó una experiencia estética del más alto nivel, una metáfora visual de las aspiraciones en materia de relación arte-público, capaz de funcionar fuera de los límites de su intencionalidad primaria y convertirse, además, en pieza de coleccionista.

Lo mismo para "anunciar" el estreno de un filme o de una obra dramática o musical, que para apoyar campañas políticas de ahorro, educacionales o de salud pública, el cartel eludió la ilustración descriptiva, la iconicidad documental o el reflejo especular del tema o asunto a comunicar, y devino síntesis ideológico-visual en su objetiva condensación gráfica.

Ello no impidió el nacimiento de diversos modos de diseñar, claramente marcados por la formación del artista-realizador. Por fortuna, proliferaron maneras o "estilos" que pronto hicieron reconocible al autor del cartel. Así, Eduardo Muñoz Bachs, Antonio Reboiro, Tony Evora, Félix Beltrán, Raúl Martínez, Alfredo Rostgaard, Antonio Pérez (Ñiko), René Azcuy, Raúl Oliva, Umberto Peña, Frémez, Rolando de Oraá, Esteban Ayala, Morante, al asumir conceptos comunes de la comunicación masiva, realizaron carteles desde ópticas variadas y personales que ampliaron el nivel de percepción y consumo del objeto impreso de moda en esos momentos.

"Más que afiche, más que cartel, más que anuncio, es una siempre renovada muestra de artes sugerentes, funcionales, si se quiere, ofrecida al transeúnte" –escribió Alejo Carpentier– y añadió: "Los artistas cubanos del cartel, del afiche, libres de la idea fija de la incitación comercial, tratan de llevar un arte a la calle, allí donde todos lo vean".

"El cartel [... ] es galería permanente, abierta a todos, puesta en las murallas, ostentosa en las esquinas, usándose en él todas las técnicas de la figuración: montaje, collage, reproducciones de imágenes parale-las, pop, op, y hasta, cuando vienen bien, remedos de viejos estilos, interpretados, transfigurados, en fun-ción de un título, de un contenido, de un mensaje determinado1"

Al filo de 1970 el cartel había revelado al mundo la audacia y la pluralidad de la cultura visual cubana.»

1. Alejo Carpentier, Una siempre renovada muestra de artes sugerentes, en Cine cubano n° 54-55, p. 90-91.



Nelson Herrera Ysla (subdirector del Centro Wifredo Lam),
fragmento de un artículo publicado en Artecubano, Revista de artes visuales, Cuba, año 1996, n° 2, p. 17-25.