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Restauración de Identidades
Nelson Herrera Ysla
 
Restauración de Identidades


Respaldado con el instrumental de varias expresiones artísticas, una innegable vocación creadora, talento, imaginación y la conciencia necesaria para no precipitarse en busca de reconocimientos artificiosos ni pisar terreno falso, Leo D´Lázaro propone soluciones ideoestéticas y estructuras formales dentro del campo de la instalación que acusan, desde diversos ángulos, la hibridez e interdisciplinariedad que soportan su discurso específico dentro del panorama visual contemporáneo cubano.

Su sólida formación dentro de la Academia de Bellas Artes de San Alejandro, en los predios concretos de la escultura, le proporcionaron los fundamentos idóneos para modelar un repertorio amplio de materiales y su significación en el espacio, y le permitieron a su vez definir algunos de los códigos que luego utilizaría en obras más complejas, no sólo para ser exhibidas en sitios cerrados sino incluso al aire libre, colocadas hoy en lugares de consideración urbana en algunas ciudades del país. Pero sus inquietudes no se detuvieron en el tangible ámbito de las tres dimensiones sino que fueron hasta la pintura, la fotografía, el diseño gráfico, dada una multiplicidad de intereses.

Luego de explorar en soportes y formatos disímiles, encuentra en la instalación su lenguaje expresivo y con ella cree responder con mayor eficacia a los dictados de su razón y emociones, que son muchos: por sólo nombrar algunos, diría que el hombre y su identidad, el hombre y sus circunstancias inmediatas; de ahí la creación de un sinnúmero de estructuras y personajes, a nivel metafórico y alegórico, mediante los cuales el artista se manifiesta.

Para Leo D´Lázaro, sin embargo, más que dictados, éstos se han convertido en el centro de sus obsesiones, aún cuando no reconozcamos en lo inmediato una figura humana como tal en sus obras. Prefiere acudir a objetos cercanos al hombre, fácilmente identificables, para conformar en torno a la existencia humana un rico universo, pleno de imágenes sugerentes y formas creadas, en el que todo espectador se siente reconocido a través de dichos personajes y estructuras.

Pero, aunque Leo D´Lázaro se inclina progresivamente, y en profundidad, hacia las instalaciones, él sigue expresándose sobre el lienzo, la seda, el papel fotográfico o la cartulina, en busca de aquellos medios que mejor respondan a las diversas preguntas que día a día asoman a su espíritu inquieto: no le basta uno u otro en exclusiva sino el accionar sobre varios al mismo tiempo, ya sean aisladamente o entremezclados, y en los que predominan siempre la organicidad y la coherencia.

En ese sentido, el artista carece de prejuicios estéticos pues acude al modo en que considera expresarse mejor en un momento determinado, e incorpora aquellos objetos del mundo material que mejor apoyen la construcción de su discurso en torno al hombre.

Sus hallazgos, felizmente, le han facilitado la formulación de un conjunto de códigos personales y universales en los que identificamos por momentos puertas, ventanas, marcos, en fin, aquellos elementos que le permiten reflexionar sobre el encerramiento, la apertura, los sistemas naturales, las personas y su entorno cotidiano, el hombre en sí mismo, desde una óptica alejada de tendencias actuales, modas, sin menospreciar su influencia, y donde prevalezca, por encima de todo, su interrelación con el espectador mediante la imaginación y la creatividad.

De ahí que el estudio del artista esté concebido como una gran escenografía real en la que todo el mundo pueda entrar y observar las obras dialogando entre sí, o aisladas, en contraste, lo cual es aprovechado para detectar las reacciones del espectador ante la vida o su propia identidad: es ése el instante en que, según él, culmina su proceso de creación.

Sin dudas, Leo D´Lázaro irrumpe hoy en el escenario nacional con fuerza. Ha logrado cimentar un lenguaje personal en medio de la plural y multifacética trama de nuestra visualidad, donde proliferan infinitas prácticas y ejecutorias artísticas que logran captar la atención dentro y fuera de nuestro ámbito.


Nelson Herrera Ysla (Publicado en: OPUS Habana, Vol.IX, Nº1. 2005)