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ARES: Psico-humor. Prólogo del libro Gente de Meio tom
Caridad Blanco
 
ARES: Psico-humor.
Prólogo del libro Gente de Meio tom

Por: Caridad Blanco. Ciudad de la Habana, Noviembre de 1995


En 1994, diez años después de haber publicado su primer dibujo de humor, Arístides Hernández Guerrero (Ares) fue nominado por la revista especializada norteamericana Witty World para figurar entre los mejores caricaturistas del mundo. Él es actualmente, el humorista cubano con mayor número de premios internacionales entre ellos el premio a la mejor caricatura en el XII Bienal Internacional del Humor y la Sátira en el Arte, en Gabrovo, Bulgaria, elevando a veintiocho el número de estos reconocimientos internacionales.

Lejos están los tímidos dibujos mostrados en la revista Opina y luego aparecidos en otras publicaciones cubanas, destacándose el Dedeté, que posibilitaron la rápida madurez de la obra del joven artista. Obteniendo, incluso, el primer premio internacional concedido a su trabajo gráfico, en Yugoslavia en 1985. En ese tiempo, sus trabajos ya presentaban una línea algo dura, son sus personajes perfilados con nítida marca, pero no definitiva.

Fue en 1989, año en que coincidieron su primera exposición de envergadura y la publicación de su primer libro “Entrar por el Aro”, que exhibió resultados notables en sus dibujos. Con gran rapidez concretizó un estilo propio de expresión plástica en el cual se distinguen los caracteres esenciales que aún lo singularizan. Tal vez, hasta aquí, pudieran atribuírsele, a primera vista, alguna semejanza con la obra de Carlucho o con corrientes europeas, identificadas por algunos, como fundamentalmente, alemanas. Mientras tanto, la piel de sus personajes expresaba lo privativo de su personalidad gráfica que se estableció al finalizar la década de los ochenta, como nuevo señor de su trazo y de su magnífico talento.

Había en sus dibujos de entonces un espíritu de bondad (conservado todavía) casi tierno, en el tratamiento de sus temas. Un humor matizado por cierta dosis de “ingenuidad”. Es precisamente en este sentido donde, con mayor coherencia, convergen sus dos profesiones: Psiquiatra y Humorista, a partir de la percepción que ofrece como remedio la sonrisa, hasta el trazado artístico de naturaleza humanista.

Aunque las contingencias existan, no impiden el optimismo ni niegan la poesía. A la producción humorística de Ares se une su elaboración intelectual – el enriquecimiento- de modo permanente. No se permite creer en la banalidad y, huye, al mismo tiempo, del hermetismo. Le interesa, según ha expresado, hacer un humor inteligente, pero comprensible.

Su obra se mueve dentro de un contrapunteo que va del absurdo del humor negro, pasando por el blanco, de lo simpático e ingenioso para las preocupaciones existenciales de compromiso ético y filosófico, en algunas ocasiones. En este último sentido es evidente un crecimiento progresivo en dirección a un área de su actividad artística menos comprometida con la risa.

En su dibujo predomina la línea curva (cierto arredondamiento), pero su domino se disuelve, aunque lentamente. Al acentuar la sinuosidad (derretimiento) como efecto expresivo que desvirtúa la pureza formal antes alcanzada. Finalizando, su expresión gráfica, aún, la última palabra y revela en estos detalles parte de su dialéctica interior.

Orea peculiaridades notables en el conjunto de su obra como son: la seguridad, la precisión y la limpieza. Todas ellas se entrelazan y definen también un estilo que tiene el don de la elegancia. En los personajes, Ares llega a estandarizar algunas expresiones faciales de gran simplicidad, transformando, ahora, gestos más elaborados insinuantemente grotescos al conferir a las figuras una apariencia menos complaciente, reflejando un rostro medio alucinado o alienado en un cuerpo con señales de laceramiento. Un cuerpo que se deshace de la perfección y de sí mismo, anunciando una poética que marcha para un expresionismo más audaz.

El artista demuestra un gusto por trabajar los cuerpos solitarios o en pares. Concentrar la atención en ellos, destacar esa primacía como de los primeros planos parece querer engrandecer la imagen y su protagonismo con un interés real, en ocasiones de carácter simbólico. Ese golpe gráfico se percibe delante de sus dibujos y es una herencia muy bien asimilada del mundo del póster. Cuando la idea lo requiere, se detiene a elaborar una situación, su escenografía, y los detalles necesarios: ángulos, perspectivas y encuadres provenientes del lenguaje cinematográfico. Dentro de universo de personajes predominan los humanos a veces combinados con animales y objetos (obesos todos). Ocasionalmente, estos dos últimos asumen un papel relevante. Se destacan el área reservada a los deportes: levantamiento de pesas, esgrimistas, karatecas, corredores, boxeadores. Al mismo tiempo, son recreados los actores de circo: payasos, magos, domadores y malabaristas. A ellos se suman: cocineros, reos, policías, cosmonautas, militares, padres, reyes, fundamentalmente, movidos todos en un área vinculada al absurdo o a un poético humor blanco.

En lo que se refiere al humor negro están, como es de suponer, los verdugos, que se superan por el esplendor de las ideas concebidas a partir de ellos: las brujas, ángeles y diablos. La representación de los burócratas y de ciertos personajes a los cuales el artista les confiere un carácter simbólico, provocando un espacio por el escogido para expresar reflexiones de orden existenciales y señalizar actitudes humanas propias de los tiempos en que ocurren. Con un tema general que es la vida, estos trabajos apuntan hacia los territorios del poder, del amor, de la justicia o de la muerte, entre otros.

Su libro “Cuba com Humor” (1993) editado en Brasil, recoge un amplio grupo de obras que ejemplifican buena parte de lo anteriormente descrito y demuestran también el alto nivel de elaboración plástica logrado por el artista, al tiempo que exhibe mayor agudeza dentro de su humor y su elevada solidez conceptual. Es precisamente en él, donde con mayor claridad se siente el movimiento que se está produciendo en el desempeño gráfico de Ares, casi de modo constante, “desempolvando” su estilo y acentuando la expresividad de sus personajes a los cuales, incorpora, en esta ocasión, la novedad de los muñecos de nieve y los espantapájaros.

En “Gente de Meio tom” se podrá ver, junto a la fina ironía de siempre, sesenta y cinco de sus trabajos más recientes. En ellos, se evidencia el rumbo expresionista de su creación. En este libro rescata a Dios como personaje y recrea otros poco utilizados hasta ahora, como las mujeres, niños y viejos. Refuerza la presencia de policías y reos, así como militares, al mismo tiempo que enfatiza las exigencias formales en la representación de parejas y grupos humanos. Se destaca en el conjunto, por su intensidad, una vertiente que podríamos llamar de retrato psicológico. En ella representa posturas y actitudes humanas y tipo sociales de modo poco convencional. Este libro nos coloca delante de un artista maduro y el valor estético expreso en el lo sitúa dentro de los mejores dibujos de humor contemporáneos. A pesar de su trayectoria autodidacta, Ares ha obtenido importantes reconocimientos, como los cinco premios recibidos en el salón nacional de humorismo, realizado en La Habana en noviembre de este año(1995). Esta magnífica premiación es resultado de su trabajo, su persistencia y su talento para recorrer los caminos del arte, sean los del humor- donde se muestra magistral. O su aventura en las historietas, ilustración infantil o el dibujo animado. Todo el silencio de sus dibujos como las comedias primeras de Chaplin- no es otra cosa que esa voz conocida de antemano, que emerge cuando tenemos con alguien especial comunicación.

Las palabras sobran, y sobran en este caso porque la imagen se excede a sí misma, en universalidad. Por eso, no importa el lugar donde sea impreso: Japón, América del norte o Brasil- tal vez en la Luna- porque sabe llegar, como sus personajes, vestido de etiqueta.


Publicado en Salvador de Bahía, Brasil, 1995