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Rafael Paneca Cano (fragmento palabras al catálogo El Tiempo nuestro, 1977)
Argeliers León
 
Rafael Paneca Cano. Cuando la geometría que salió del gesto encontró la superficie donde dibujarse, emprendió los grandes saltos que la llevaron a repetir las imágenes que el hombre hilaba al entrar en relación con otros hombres ( y al tener necesidad de preservar esta relación); y para el hombre esto sucedió quizás antes de que hubiera hecho lo mismo con los otros signos que luego lo llevaron al lenguaje. El trazo dejó pues de ser representación del gesto y se hizo reflejo de la idea –el gesto derivó danza, y el trazo pintura-. Desde entonces la idea encontró en la pintura, la representación del instante, y tuvo que esperar al lenguaje para encontrar el discurso. Este pujó siempre por incidir en aquella, y recurrió al friso, o paciente aguardó por el filme –que hizo en discurso la fotografía-. El instante dependió de la superficie: de su naturaleza, de su tamaño; y el gesto se desarrolló, por otra vía, a expensa de los instantes secuenciales que tenía que fijar, y se dispersó en múltiples y variados campos de acción –devino por un lado técnica pictórica, la cual no era más que la limitación de los gestos del brazo, de la mano, y su extensión en el pincel, en el escoplo o en la pluma-, y se puso al servicio de cada fragmento de idea que como instante concreto entraba en las relaciones necesarias que creaba el hombre. La superficie y la técnica le reclamaron rápidamente a la idea lo que fueron sus demandas más perentorias, y en el andar del tiempo aquellas se le han impuesto a veces, pero la idea siempre vuelve a concentrar sus instantes. ¿Cuáles?. Los que las relaciones entre los hombres aíslan del conjunto de hechos que se dan en los grandes jirones del tiempo que ha aprendido a conocer y que han tenido necesidad de perfilar. Y hechos hallados en los trabajos de Paneca que estos instantes de tiempo son los más actuales, los que nos proporciona la Revolución. Son los que responden a las ideas de un hombre que se alza desde nuestro suelo, ahora, y mira a su alrededor la realidad que todos vivimos –en la que todos participamos desde hace unos seis mil seiscientos treinta días-, y busca los instantes que todos aislamos de entre la lucha revolucionaria para perfilar una periodización: los instantes que él nos deja en cada cuadro...


(Fragmento de un texto de Argeliers León, para el catálogo de la muestra El Tiempo Nuestro en la Galería de Arte Internacional del Ministerio de Cultura, en febrero de 1977)