hemeroteca 
  textos críticos

Buscar  
 

 
El sello de correos y su función cultural
Juan Emilio Fríguls
 


Por: Juan Emilio Fríguls

El sello de correos –ese reducido impreso que todos los países emiten en tiradas de millones de ejemplares para el franqueo postal- constituye desde hace varios lustros no sólo una pequeña obra de arte tipográfico sino también uno de los más efectivos medios de divulgación cultural de que se tiene noción, excluidos los medios de difusión masiva.

Familia del grabado, su diseño es generalmente obra de dibujantes especializados, cuando no reproducción fiel de obras de arte universal, tanto en la pintura como en la escultura; reflejo de las manifestaciones de la danza y testimonio gráfico de los grandes eventos y acontecimientos relacionados con el mundo de la cultura, de la historia y de la ciencia (series postales conmemorativas de congresos, conferencias, festivales o emisiones dedicadas a personalidades).

Buen ejemplo de esta servidumbre de la estampilla postal lo ofrecen las colecciones temáticas sobre los diversos géneros de las artes plásticas que se presentan en las exposiciones internacionales de Filatelia, en las nacionales y aún en las de más reducido ámbito, donde cada colección representa un vistoso y fiel catálogo de obras de arte, con las reproducciones de las principales pinacotecas.

La importancia del sello de corros como agente difusor de la cultura en sus distintas manifestaciones está centrada en dos hechos primordiales: el vertiginoso avance de las artes gráficas ha facilitado que de los sellos primitivos de creación artesanal (1850) se haya pasado a las impecables emisiones del presente, con impresión off-set, en papel cromo; perforado o dentado de alta calidad; reproducción “a todo color”, con uso frecuente de la cuatricromía.

Países como la República Socialista de Checoslovaquia, confeccionan sus timbres postales (verdaderas miniaturas artísticas) mediante el grabado de acero y los diseños están a cargo de los principales dibujantes y pintores checos y eslovacos. Por otra parte, la belleza, colorido y expresión de los sellos de correos de Cuba quedaron confirmados en diversos concursos internacionales, donde estampillas de nuestro país obtuvieron galardones.

A ese valor intrínseco del sello como pequeña obra de arte, atendiendo a su impresión, se une la política didáctica de las agrupaciones filatélicas de hacer del coleccionismo de sellos postales un ejercicio de superación cultural. En tal sentido, se asesora a las administraciones de corros de los ministerios o departamentos de comunicaciones para la emisión de timbres postales con temática sobre flora, fauna, historia, etc.; a la par que se realiza una efectiva propaganda en escuelas, sindicatos y centros bibliotecarios para la organización de equipos de formación de futuros filatélicos.

Emisión cubana dedicada al Ballet.

La valoración del sello de correos como medio difusor al servicio de la cultura constituye uno de los logros de la política del gobierno revolucionario cubano en el campo de la filatelia. En sentido inverso a las programaciones postales en la seudorrepública, el Ministerio de Comunicaciones ha dedicado a partir del triunfo de la Revolución una atención especial a las emisiones de los sellos de correos.

Atención no sólo en el aspecto en cuanto a artículo de factura gráfica, como en cuanto a la temática de su imagen o contenido, a su valoración ideológica y cultural.

Una buena prueba de ello la tenemos en la emisión correspondiente al mes de noviembre de 1976 dedicada al V Festival Internacional de Ballet de La Habana e integrada por una serie de seis valores faciales en los que se reproducen escenas de importantes coreografías como las de Carmen, Giselle, Edipo Rey, Canto vital, Apolo y El río y el bosque. Las estampillas, a todo color, muestran a primeras figuras del Ballet Nacional de Cuba incluida la primerísima bailarina y directora general del mencionado conjunto, Alicia Alonso.

No es esta emisión, sin embargo, la única que la posta cubana ha dedicado a la danza. El IV Festival Internacional de Ballet de La Habana fue conmemorado con un sello, impreso en azul y amarillo oro, que circuló en 1974; y en fecha anterior circuló una de las series de más demanda por los filatelistas del exterior: la que circuló el 15 de mayo de 1967, con seis valores faciales y con escenas de Cascanueces, Don Quijote, El lago d los cisnes, Calaucán y Giselle.

Obras de arte del Museo Nacional.

El Ministerio de Comunicaciones, por otra parte, ha divulgado mediante sus emisiones postales, las principales obras de arte que integran el patrimonio del Museo Nacional, en el Palacio de Bellas Artes.

Fieles reproducciones en color de óleos de nuestros grandes pintores: Melero, Ponce, Víctor Manuel, Carlos Enríquez, Romañach, Menocal, Wifredo Lam, Pogolotti, Arche, Arístides Fernández, Chartrand, Collazo, Milián, Rodríguez Morey y Domingo Ramos, por no mencionar más que algunos, a vuela pluma, integran la temática de pintura de nuestras estampillas de correos.

Cuadros de Zurbarán, Zuloaga, Diego Rivera, Cazin, Romney, entre los extranjeros; colecciones del Museo Bacardí, de Santiago de Cuba y del Museo Napoleónico, de La Habana completan estas emisiones sin olvidar la conmemorativa de la presentación en nuestro país del Salón de Mayo, de París, en julio de 1967, serie con veinticinco valores.

Otras temáticas.

Enumeramos tan sólo algunas de las emisiones de arte y literatura de los sellos de correos de Cuba Revolucionaria:

1963: Emisión conmemorativa del 60 aniversario del Museo Antropológico de la Universidad de La Habana; emisión dedicada a Ernest Hemingway.

1966: Emisión conmemorativa del II Festival de la Canción, con sellos dedicados a Amadeo Roldán, Eduardo Sánchez de Fuentes, Ernesto Lecuona, Moisés Simons, Jorge Anckermann, Alejandro García Caturla y Eliseo Grenet.

1967: Emisión dedicada a la divulgación de antiguos monumentos históricos (Torre de Iznaga, iglesia de Paula, castillo de la Fuerza).

1968: Emisión Conmemorativa del Congreso Cultural de La Habana, serie integrada por seis diseños.

1969: Emisión por el X Aniversario del ICAIC con la reproducción de cuatro afiches.

1970: Emisión divulgativa del folclore cubano, con sellos que reproducen pinturas alegóricas de M. Puente, Landaluze, Ravenet, Abela (El triunfo de la rumba).

1974: Emisión dedicada a las obras de arte del Museo de Camagüey, con reproducciones de pinturas de Romañach, Arche, F. Ponce de León, Menocal y Arburu.

1976: Emisión por el V Festival Internacional de Ballet de La Habana (seis valores faciales).

Los sellos emitidos por Cuba desde el 24 de abril de 1855, en que circuló la primera emisión, alcanzan hoy día alrededor de 2 600 timbres postales. De ellos, además de los correspondientes a las emisiones mencionadas en este trabajo, y dentro de la temática de arte y cultura, hay que agregar aquellos sellos que, aunque emitidos por otras razones, pertenecen también a esta temática en razón de su imagen, como por ejemplo, los sellos de José Martí, poeta y escritor; Enrique José Varona, filósofo; los músicos N.R. Espadero, Ignacio Cervantes, José White y Brindis de Salas; Raúl Gómez García, el poeta del Centenario; Julián del Casal y Gertrudis Gómez de Avellaneda; José Jacinto Milanés; Juan Clemente Zenea, José Joaquín Palma.
Y el sello (…) de Rubén Martínez Villena, el poeta cuya obra y cuya vida fue un vínculo entre la revolución de José Martí y de Fidel castro: el poeta de la “pupila insomne” y de la prosa ardiente, afiebrada en su amor a Cuba.

(Publicado en: Revolución y Cultura. Nº 52-53-54. Dic., ene, feb, 1976-1977. pp.21-23)