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¡Arriba, que el camión se va!
Zurisaday Viera Muñoz
 
¡Arriba, que el camión se va!


Hace apenas unos días pude presenciar cómo en una oficina, un empleado contestaba a la pregunta de una cliente de si podía entrar para ser atendida, con un “¡Claro, mi hermana!” Por supuesto, la señora -de unos 40 años- reclamó por la contesta del sujeto, quien nuevamente atacó con un “¡Así, hablamos los cubanos!”

La cliente víctima del cubaneo podía haberse sentido halagada por ser reconocida como hermana y no como tía, que es como ahora se suele llamar a las mujeres con más de cuatro décadas, las también tembas en jerga popular.
Estas escenas del supuesto cubaneo se viven diariamente en distintos espacios sociales. Los medios de transporte público: guaguas, camiones, camellos..., se hacen eco de este tipo de conducta, donde los viajeros se sienten disminuidos, aunque al parecer deberían estar agradecidos por un servicio que están pagando.
Denys San Jorge critica estas manifestaciones en la muestra que expone bajo el título Camión pa’ Marianao, en la Galería del Teatro de Bauta y que se mostrará durante un mes.
Allí se dan cita 15 obras de este joven artista de la plástica habanera. En ellas el creador trabaja fundamentalmente con imágenes fotográficas y textos que reflejan las frases más repetidas por los conductores de camiones. Aparecen también los anuncios de los precios según la distancia. Es por eso que a veces podemos leer: de 0 a 30 km, un peso; de 30 a 50 km, dos pesos y más de 50 km, tres pesos, mientras más adelante un conductor parece gritar: “¡Esto vale cinco pesos!” De esta manera el artista recrea la realidad del asunto cuando confrontamos que, efectivamente, los precios que se pagan son superiores a los que se anuncian.
Visualmente es el camión el protagonista de estos trabajos. Por eso todo lo que con él se relacione es pretexto para formar parte de la composición. Las reminiscencias del Pop se presentan cuando la imagen se nos repita. El camión, ya convertido en icono popular, multiplica la imagen.
En otras ocasiones el creador extrae una página del diccionario y nos regala la definición de términos como pasajero, conductor o camión. En estos casos, la ironía y la mofa se convierten en una de las estrategias de Denys, quizás para ridiculizar el término y sugerir una reconceptualización de este.
Otro aspecto interesante es el soporte utilizado para los trabajos. Planchas de metal que parecen haber sido extraídas de los propios camiones, es el material sobre el que se recogen todas las ideas del artista. Los fragmentos remachados unos sobre otros hablan del sentido provisional, que es reafirmado por títulos como Altar provisional o Imagen provisional.
Por otra parte, las manchas negras, rojas y verdes cobran significado en relación con las imágenes que acompañan. Su elección no ha sido gratuita. Lo claustrofóbico de un viaje en camión, la agresividad que en ellos se vive y hasta el optimismo de aquellos pasajeros que escogen uno u otro, por la fe en un viaje más rápido, se transmiten con estos recursos visuales.

Y luego la historia que nos cuenta. Una historia narrada con personajes y frases que parecen haber salido de los humoristas. Es probable que allí estén la señora de 40 años y el empleado; quizás también estemos nosotros.


Zurisaday Viera Muñoz
El Habanero, 25 de octubre del 2005