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Desarme o el oficio de la seducción
Tony Pita
 
Desarme o el oficio de la seducción

Armar o desarmar son palabras que siempre nos remiten al carácter lúdico del acto en sí, pero cuando se parte de un proyecto expositivo y en este proceso intervienen no sólo lo lúdico sino también lo conceptual en iguales proporciones, podríamos caer en lo engañoso de lo dual. No dejemos que nos engañe el artista y mucho menos nos autoengañemos. Estas piezas de Denis San Jorge (Bauta, 1984) tienen el oficio de la seducción, ese encanto irreprimible de los rompecabezas de la niñez, pero son asimismo imágenes cuestionadoras e incisivas. Esta vez Denis va colocando tuercas, arandelas, llaves, todo lo que guardaban las dos cajas de herramientas que fueron de su padre, y comienza a armar un discurso que para muchos cae dentro del efecto antibélico de estos tiempos de paranoia guerrerista. Este proyecto tiene una dosis alta de ingenuidad, aunque no renuncia a la subversión. Denis va creando todo lo posible: aviones de combate, submarinos, granadas o cercas de un campo de concentración, que representan el linde entre la civilización y la barbarie, cada una de estas con una buena carga de historia personal, local o global.
Denis San Jorge ha transitado por varias etapas desde su graduación en la Academia de San Alejandro: el grabado, la pintura y la ilustración. Todas prácticas disímiles, pero sin embargo, coherentes y bien estructuradas según sus necesidades expresivas. Particularmente me hubiera gustado más la instalación de estas piezas tal cual las iba creando, así podríamos oler cada hierro, participar de la vibra que ha tenido cada una de estas herramientas en sus muchos años de uso. Pero es que Denis no deja de experimentar, jamás le concede importancia a la forma, su interés lo veremos encaminado siempre hacia el armar (componer) y desarmar (des(re)componer) para dejarnos ante una ¿última? Manipulación como resultado final: las fotografías de Desarme (…)
Cada una de las imágenes enmarcada en lo constructivo es asumida como pieza única de corte minimalista; tiene la ligereza y el poder de síntesis que corresponde a cada uno de sus títulos: Granada, Helicóptero, Bombardeo, nada de complicar las cosas, y es que cada pieza necesita de esta “ligereza” para dejar en el espectador “el peso” de lo simbólico y que, a partir de aquí, se “arme” su propia historia en relación con la verdad y la realidad de los elementos que las conforman, que es la relación del hombre con las cosas y su propia memoria.
Tony Pita
Noticias de Arte Cubano, 2007