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CIUDAD SUGERIDA
Marilyn Sampera Rosado
 
Los secretos más inconfesables, sueños que buscan su destino, el intencionado discurso del hombre –del artista- sobre su realidad, su noción de su tiempo y de la vida, o los íntimos hallazgos replicados en interpretaciones múltiples y diversas, cobran sentido en las provocaciones con que el arte ilumina desde su propia naturaleza: la sugerencia.

Ver, descubrir y redescubrirnos el paisaje desde las dimensiones de lo sugerido, para sublimar a la vez que hacer consiente la ciudad que está no ante nosotros si no en nosotros, es la espléndida identidad de las abstracciones de Jose Omar Torres.

Difícil aventura la del artista por alcanzar una identidad como autor, un santo y seña sobre la tela en la que pueda ser reconocida una legitima singularidad, la fabulación propia, el decir y el cómo decir que le distinga. José Omar Torres ha transitado el camino con indiscutible acierto.

La tranquila armonía de sus piezas, el tratamiento del color, el delicado y preciso dominio de los planos y la sutileza de las líneas expresan un modo de sentir, de testimoniar, de amar, y dialogar con la ciudad desde una compasiva ternura y el lirismo de su paleta.

Dulce y doloroso misterio de una ciudad, la nuestra , así sugerida, así revelada, en la que la fruta, icono y ofrenda, prenda esencial, parece disolverse líricamente en una mancha, un signo, una voz por la que habla también la intima voz de esencial cubanía del artista que, alcanza la resonancia, porque la ciudad que José Omar Torres nos muestra para que relate su permanencia y sus olvidos , esa que en sus obras parece transparentarse en la ribera y nos seduce en la particular belleza de las piezas, màs que ciudad es la Isla , como un melón sobre las aguas, como una ofrenda.

Ciudad invocada, ciudad metáfora, José Omar amplifica el paisaje intimo, nos hace elocuente el silencio. Agradecerle que, entre la penumbra de tantas contingencias en derredor, desde estas obras una calma nos convoque y detenga nuestro andar en el turbión, para atender a esa suerte de necesidad que son el color y la luz, para transfigurar el espíritu, la imaginación y la idea. Desde el mar mira Jose Omar el paisaje, las confesiones de la ciudad, sus tribulaciones, su liviandad, sus destellos, sus renovadas añoranzas, como quien intenta impedir con el pincel que se la lleve el viento, tanto la ama.

Efusión del espíritu, impulso lirico, como gustaría al primer abstraccionismo kandinskiano en su definición esencial, aquí bendecido por las cálidas mutaciones del trópico en estas revelaciones de notable sensualidad que personalizan la obra de Jose Omar Torres.

Cosmovisión de nuestros barrios germinada en los andares del artista; y también en su imaginación, en la cuidada factura de su obra tentada por las provocaciones de esta ciudad, de esta Isla y su alma sugerida.


Msc. Marilyn Sampera Rosado
La Habana, Julio 14 – 2014