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AVALANCHA. (Notas sobre tres proyectos recientes de Wilfredo Prieto)
Direlia Lazo
 
AVALANCHA. (Notas sobre tres proyectos recientes de Wilfredo Prieto)


Por: Direlia Lazo


En los últimos meses Wilfredo Prieto ha realizado tres exposiciones personales contundentes: Equilibrando la curva, realizada en HangarBicocca, Milán (22 junio-2 septiembre 2012), muestra donde aglutina por primera vez un conjunto de obras de gran escala; Dejándole algo a la suerte, en la Sala de Arte Público Siqueiros, SAPS, México (4 octubre-11 noviembre 2012), proyecto que consistió en crear, producir y exponer una obra diaria durante los treinta y ocho días que duraba la exposición; y más recientemente, Café hecho por Di, en la Galería NoguerasBlanchard, Madrid, (2 febrero – 27 marzo 2013), una suerte de retrospectiva en dibujos que abarca la producción del artista desde sus años de estudiante en el Instituto Superior de Arte (La Habana), hasta la exposición en la Sala Siqueiros.

En cada uno de estos proyectos, a pesar del limitado margen temporal entre uno y otro, prevalece un concepto o faceta diferente de su obra. La muestra en HangarBicocca, por ejemplo, podría interpretarse como una recreación del sentido de lo monumental, imágenes poéticas que emergen del contraste de escalas entre el medio y el fin. Dejándole algo a la suerte, como anticipa el propio título, propone el azar, el accidente y la experimentación como recurso creativo. Mientras que la muestra de dibujos en Nogueras- Blanchard, hace énfasis en la faceta de evolución y estudio de las ideas. En Equilibrando la curva, frase que titula la exposición y una de las piezas realizadas para la ocasión, el artista sostiene su apuesta por instalaciones de fuerte impacto visual a base de materiales rudos y objetos mundanos mínimamente intervenidos: un autobús, articulado con las luces de emergencia encendidas, cuyas ruedas se “apoyan” sobre monedas de un euro (Equilibrando la curva, 2012); un montón de paja que contiene una nimia aguja (Una aguja en un pajar, 2012) y una concretera atascada en el propio cemento que ha vertido (Monumento, 2008-2012).

La producción de piezas nuevas se complementa con trabajos anteriores de similar impacto visual como Avalancha (2003- 2012), cientos de objetos esféricos alineados de menor a mayor y Nebulosa (2010), un amasijo de alambre de púas suspendido desde techo. Habría que añadir la presencia de tres obras mínimas que traen a colación un discurso ensayado exhaustivamente en la exposición Amarrado a la pata de la mesa (CA2M, Madrid, 2011), donde Prieto construye imágenes enigmáticas, delicadas en escala, partiendo una vez más de lo cotidiano: Dos zapatos y dos medias (2012), representación literal del título; Dos piedras y un espejo (2011), una piedra reflejada en un espejo; Estrella muerta (2010), una cerilla apagada. Sin duda, uno de los aciertos curatoriales de esta muestra es la inclusión de Avalancha. A pesar de ser una de las piezas más ambiciosas y con mayor presencia en catálogos y publicaciones, no había vuelto a ser exhibida desde que se presentara en la Octava Bienal de La Habana, en el año 2003. Una obra llena de proposiciones y simbolismos que anticipa intereses latentes en el trabajo actual de Prieto: el interés por la forma y los materiales diversos, la operatoria sencilla que estimula un sin fin de asociaciones e interpretaciones, el principio tautológico de la forma reiterada y contenedora de sí misma, la formalización precisa y certera en conjunción con la idea, la intervención mínima, la noción del artista como arqueólogo de lo cotidiano, la terrenalización de cuestiones metafísicas, entre muchas otras. Avalancha, que bate en horizontalidad la mayor de las alturas que alcanza las torres de Kiefer (The Seven Heavenly Palaces, 2004, instalada permanentemente en el vasto espacio de HangarBicocca), viene a ser una suerte de matrioska conceptual de la exposición.

Por su parte, Dejándole algo a la suerte es un proyecto expositivo en constante evolución. En cercana colaboración con el artista Irving Vera, Prieto se dio la tarea maratónica de presentar una pieza diaria incluso en aquellos días en los que la institución estaba cerrada al público. De ahí que la muestra funcionase como un laboratorio al descubierto donde los procesos de creación, producción y exhibición sucedían simultáneamente. En un conversatorio con Cuauhtémoc Medina, Prieto comentaba su intención de subvertir los protocolos convenidos de la exposición de museo, abreviar el dilatado margen entre la idea y la ejecución de la misma, y rescatar la frescura e improvisación de la creación en un taller. La pauta de exponer diariamente un nuevo proyecto vetaba toda posibilidad de repensar o modificar las ideas; de ahí que la muestra, en sí misma, pueda considerarse como una manifestación más de la poética del accidente. Las piezas de inauguración y clausura compartían ese interés cada vez más presente en la obra de Prieto por la representación literal de un mito, proverbio, fábula o ícono. En Dos tiempos (2012), una liebre y una tortuga recorrían en sus respectivos ritmos el espacio expositivo, siendo ineludible la referencia a la fábula de Esopo. Mientras que en Pantalones rotos (2012), dos caballos deambulaban por el espacio llevando a rastras en sus arneses las mitades de un pantalón Levi’s; antítesis de la imagen promocional de la marca. Entre uno y otro proyecto tuvieron lugar un grupo de propuestas igualmente relevantes, por ejemplo: Doce muertes, doce mesas de ajedrez con jugadas de jaque mate; Esfera, una moneda a canto en constante movimiento; El duelo de sombras, dos boxeadores peleando cuyas sombras se proyectaban en la pared a escalas diferentes; Miedo al vacío, papel de burbuja explotado; Bloque de mármol de 113 millones de años, pulido hoy y Meteorito sobre A4, éstas últimas representación precisa de los enunciados que llevan por título.

Por último, Café hecho por Di, exposición en curso en la galería NoguerasBlanchard. La ecuación “idea neta-obra sencilla-significado máximo”, -frase empleada por Gerardo Mosquera- define con acierto tanto la obra escultórica del artista como la que realiza sobre papel. Trazos rápidos y concisos sobre blocs de notas, agendas para dibujar y libretas escolares, funcionan como estudios, bocetos de ideas que le obsesionan y que con el tiempo se formalizan en sus obras. En contraste con los cientos de dibujos en pequeño formato, la exposición incluye una cartulina, de unos diez metros de largo aproximadamente, que Prieto realizó en el 2010 con vistas a una exposición personal que tenía planificada en Detroit. En ella se recogen todos los proyectos realizados hasta el 2010. Otro núcleo de interés de la muestra es la presentación de decenas de dibujos que anticipan proyectos o ideas de exposiciones por realizar. Entre los más ambiciosos está El viaje infinito, en el que Prieto viene trabajando desde hace unos años, y que consiste en una carretera que representa el símbolo del infinito de manera que cualquier viaje en ella confrontaría paradójicamente la frustración de los límites.

Por otro lado está el proyecto de exposición Museo, donde cada sala de un hipotético museo alberga un objeto de ocio, poder y placer de la sociedad contemporánea; o Estadio, instalación que consiste en transformar un estadio deportivo en un lago. Los tres formatos expositivos descritos se asemejan en su condición versátil con una obra que, si bien en unos aspectos se percibe consolidada, en otros denota un interés constante por la experimentación. Queda esperar ver hacia donde evolucionan líneas de trabajo donde Wilfredo Prieto emplea el recurso de la literalidad, y aguardar la materialización de la veintena de proyectos anticipados en dibujos.

Publicado en: NOTICIAS ARTECUBANO, Nº 2/2013, febrero. p.10.