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textículo
Frency Fernández Rosales
 
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Pues fue para mí un placer ver a Wellesley en A es B con todo un árbol terminológico donde lo hermenéutico le abría sus brazos y exigía de él como creador un nivel de conciencia que, con ese racionalismo suyo, lo hacía un iniciado apto.
Mediante su experiencia en el DIP, donde ensayaba algunas de sus ilusiones dentro de lo que debemos entender como un ensayo inacabado, según indican sus series TRUTH. Y de ahí hasta su muestra personal en Luz y Oficios bajo igual denominación.
Puede resultar de interés en esta —o este— TRUTH cómo su autor nos pasea por intereses estéticos, casi hedonistas a veces, del texto en tanto imagen y reconstrucción, hasta llevarnos a transitar valores ideopolíticos con una ironía que parece recuperar algo de la movida ochentiana —pero esta vez desde una morfología acusadamente mínimal.
Me vienen a la memoria la letragrafía puertorriqueña de los sesenta y setenta, la sintaxis del cartel cubano como obra de caros valores, el pop de Raúl (aquel dinosaurio que gozamos), la «desveleteada» escritura de Arturo Cuenca, o las desacralizaciones de Flavio, Glexis o Aldito en la segunda mitad de esos ochenta. Así, un largo etcétera que comprende a Ponjuán, con la ineludible referencia al manifiesto interés de Wellesley por los resortes de la publicidad cual zona donde encontrar resultados también artísticos.
Así nos vuelve a la tautología y al vaciamiento de sentido que esto puede implicar. Nos sitúa ante la escritura como otro acto de fijación de lo veraz, y la trajina hasta develar algunas de sus paradojas o algunas de sus trampas.
TRUTH nos puede llevar en última instancia hacia un acto de descreimiento con gracia y a la vez frialdad. Una frialdad que habla de esa cárcel que es a veces el lenguaje escrito y hablado. Un descreimiento que puede ir más allá de la imagen que sugiere el juego tipográfico, fraseológico o semántico; justo hasta el punto de las ilusiones que nos confunden en una sociedad donde las palabras, a veces, son mudas, vacías o inefectivas.

FRENCY FERNÁNDEZ