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La ironía de los espacios
Hortensia Montero
 
En 1996, tras cumplir diez años de trabajo a cuatro manos, y después de la muestra Call Malevich en la Kuntshalle de Dusseldorf y en la Kuntsverein de Lingen, en Alemania, Eduardo Ponjuán (EP) y René Francisco (RF) deciden continuar sus carreras por separado, aunque en 1997 presentan Utopian Territorios: New Art from Cuba, en la OR Gallery de Vancouver, Canadá, la cual sirvió de colofón al trabajo del binomio. En el balance de ese período no debe obviarse el mérito de haber sido los únicos en mantener un discurso coherente durante toda una década, con sostenido reconocimiento nacional e internacional y de ser procreadores de una de las más sólidas y controvertidas obras del momento en tales lides.

La exposición Call Malevich (1996) revela sus intermitentes referencias iconográficas a la obra del vanguardista ruso Casimir Malevich. Última llamada, exhibida en aquella ocasión, abre un período de transición en la significación de las obras de este dúo y constituye una obra paradigmática de esa etapa de ruptura. Nace del trabajo conjunto en la residencia artística ofrecida por el Ludwig Forum de Aachen y termina en una versión cambiada casi por completo por RF. Se inicia con presupuestos teóricos comunes, a partir de una investigación realizada sobre los sucesos de la muerte del artista ruso. Utilizan libros y objetos de medicina (cual si ellos fueran el médico que atendió a Malevich), provenientes de la biblioteca del padre de René, médico de profesión, quien muere cuando RF se encontraba en pleno proceso de creación de esta pieza. A partir de este hecho, René se sumerge en un rito constructivo dictado por el devenir como una reafirmación de lo cercano. Con un discurso artístico dentro de una tendencia que tiende a proyectar su personalidad en una mimética atención hacia sí mismo, este trabajo prefigura una elección de camino independiente y a la vez, pone de manifiesto algo en lo que RF va a concentrarse con posterioridad: un tránsito de ejercicio de creación desde referencias puramente intelectivas y culturológicas hacia una visión más directa de los acontecimientos vistos desde su propia experiencia.

RF y EP se encaminan entonces cada uno por rumbos diferentes en el perfeccionamiento de sus poéticas, en pos de alcanzar un credo personal e íntimo, mediante la búsqueda de nuevas sintaxis y composiciones verbales, con valores semánticos diferentes desde los primeros intentos; pero con estructuras morfológicas comunes.

Esta reformulación del acercamiento de RF a Malevich a partir de vivencias personales se aprecia asimismo en su devenir posterior en El cumpleaños de Malevi (sic), como experiencia de la paternidad en ocasión del cumpleaños de Alicia, su hija; en el Taller de Reparaciones, exhibida en la VII Bienal de la Habana, donde se alude a la memoria como único relator así como en sus obsesiones y recurrencias a la fantasía erótica en la repetida serie Tubosutra, utilizando en un inicio los tubos vacíos de óleo para devenir posteriormente en el empleo de tubos usados de pasta de dientes. A propósito, el artista gusta de repetir que si no autores, sí somos, al menos, narradores de nuestra propia historia inspirado en el ensayo de P.Ricoeur La vida: un relato en busca de narrador.

Las enseñanzas de Joseph Beuys inciden predominantemente dentro de nuestro contexto plástico desde mediados de los 80. Esta influencia le ofrece a los artistas una nueva sensibilidad para el análisis de las obras de arte desde la comprensión conceptual del hecho estético, al tiempo que el nivel de compromiso intelectual y ético varía según las particularidades creativas, tanto en la realización del hecho plástico en sí como en el planteamiento del mensaje crítico incluido usualmente.

Estas potencialidades del arte agente transformador de la realidad se incorporan a la concepción pedagógica y se traslucen en las poéticas individuales. En consecuencia, también con un énfasis muy marcado por la experiencia, RF incorpora a su labor pedagógica los eventuales proyectos de inserción sociocultural a través de los cuales el creador-profesor potencia sus preocupaciones como promotor cultural. Desde su acción personal sobre los planes docentes en el Instituto Superior de Arte (ISA), se advierte la vinculación de los estudiantes con el ejercicio de la crítica de arte, fenómeno que le sitúa como un sujeto de incidencia trascendental dentro del ámbito artístico nacional, dada sus exploraciones de contextos y sus desenterramientos de tópicos.

Este proyecto se inicia bajo el nombre de Desde una pragmática pedagógica (1989-90) y es retomado en cursos sucesivos, en 1992 por el Departamento de exposiciones y debates del ISA y desde 1997 hasta el 2001 con la fundación de la Galería DUPP. La vida activa de estas acciones se inaugura con la Casa Nacional, la cual consistió en la estancia de un mes junto a sus alumnos del ISA en la reparación del solar de la Habana Vieja sito en Obispo Nº 455. Tal práctica valora los códigos formativos de esa comunidad dentro de la cultura popular y los insta a participar como entes activos. Como experiencia garantiza que los propios realizadores se involucren en los problemas operacionales del arte, al adjudicarle a la obra un sesgo utilitario por antonomasia, ya que no sólo se asumió la remodelación del edificio sino también la restauración de objetos personales, pinturas de las puertas, números para identificar las viviendas, mesas para comedor, imágenes pintadas de mártires para el área común y pinturas con motivos religiosos y con descripciones históricas personales, así como el Mural para las informaciones del Comité y una tarja para identificar históricamente el edificio, entre otras labores.

Dentro de ese mismo espíritu, desarrollado de manera personal, se encuentra la exposición Los cuadros por encargo, gratis, realizada en Santa Cruz del Valle, Ávila, España en 1990. Consiste en una convivencia de tres meses en la que el autor propicia esa interacción arte-público, pintando cuadros solicitados por los habitantes de esa comunidad, previo encargo, y entregados gratuitamente a sus solicitantes. Este método habla a favor del altruismo y el desinterés económico del artista y de la expansión de las fronteras en su inclinación por realizar una obra de amplio espectro sociológico. La documentación fílmica de este trabajo realizado hace ya trece años –al que RF suele llamar evento, por la magnitud y la participación de personas involucradas en el proceso- es presentada ahora en esta muestra como parte de una video-instalación, pues constituye un antecedente temprano de esta intersección sociocultural de sus trabajos. Para procurar esta interconexión, el artista se vale de un TV, video, cuyo elemento de soporte es un `pozo, objeto que durante los años 1997-1998 se hizo reiterativo en su trabajo tanto escultórico como dibujístico.

Estos dos factores recurrentes en su actividad creativa (la incursión sociocultural y el pozo), aunque separados en el tiempo, constituyen puntos significativos de su producción y se reúnen ahora para no ser escamoteados en este repaso iconográfico que pretende un “Ajuste de cuentas”. Las consideraciones del artista para esta pieza se sintetizan en la idea de que el pozo en toda ciudad fue siempre un lugar de reunión, de acercamiento y conocimiento entre las personas de una comunidad, sin dejar de ser algo íntimo e introspectivo, y ambos principios son sintomáticos en esta muestra. De hecho, aunque esta obra tiene un carácter eminentemente escultórico, su tema es el de la pintura como objeto de comunicación y medio de enlace entre el artista y su público.

La avidez por procurar propósitos socializadores que involucran a otras personas, el autor ya nos lo presentó también recientemente cuando participó como curador de la exposición colectiva “Sentido común”, realizada en la Galería de la Habana, en marzo de 2003, muestra singular, caracterizada por la presencia de artistas de generaciones y estilos diferentes inducidos a conformar una misma instalación. Este suceso identifica a RF con una nueva faceta de su labor, es decir, como promotor de proyectos artísticos, característica que le es afín por excelencia, manifiesta desde su esfuerzo como profesor para acometer ejercicios individuales y colectivos.

Tras su regreso de una beca de cuatro meses (abril-agosto de 2003) otorgada por Jürgen Harten y la Kunstlerhaus ScholssWiepersdorf, Alemania, RF nos entrega su más reciente quehacer en este Ajuste de cuentas. Esta etapa nos presenta a un RF situado a contracorriente con sus últimas realizaciones al acometer un proyecto apegado a la pintura como género retoma el uso del clásico bastidor y de la mesa de trabajo, combinando el óleo sobre el lienzo con proyecciones de diapositivas y video-documentaciones. Se hace notar el repaso de medios y modos dentro de un proceso eminentemente pictórico en el cual cada “qué” se encuentra con su “cómo”.

RF denota un profundo análisis conceptual de nuestra realidad, asumido con una óptica crítica en torno a asuntos íntimos del individuo con temas que nos atañen a todos. Mediante sus vivencias personales, el artista se contrapone a su otro, a su pareja, a su amigo, a la sociedad y a la cultura en su afán por pasar revista a su propia vida: unas veces asumida con rigurosa veracidad y otras, entretejiéndola con alusiones imaginarias que forman parte del reino del deseo y de la posibilidad. Ese repaso de desarrolla desde una suerte de guiones, en los cuales se documenta un recorrido secuencial por diversos acontecimientos de momentos cruciales de su existencia. Así mismo, dentro de ellas, van revelándose sutilmente otras que no tienen un fuerte protagonismo en la exposición pero que forman parte del itinerario de los trabajos del artista. La asunción de estos argumentos se logra mediante lienzos-pantallas, meticulosamente pintados, sobre los cuales se proyectan las imágenes de diapositivas y video para conformar la historia que se quiere contar. La relatividad de estas obras radica en la mutabilidad del sentido de cada asunto, susceptible al cambio de las diapositivas. Se establece asimismo, una relación de semejanza entre la imagen de los proyectores y la mesa que los sostiene al ser proyectadas sobre los lienzos, pues parece la sombra de una persona.


(fragmento del texto LA IRONÍA DE LOS ESPACIOS, de la MSc Hortensia Montero. Catálogo de la exposición R.F.R.: Ajuste de cuentas, noviembre 2003)