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Agustín Hernández Carlos
Delia María López Campistrous
 
La escultura contemporánea se debate desde hace ya una centuria, entre la forma y la estructura, el volumen y la virtualidad, la figura y el concepto. Terreno fértil para un sinnúmero de búsquedas, la tercera dimensión abrió puertas al arte del siglo XX para emprender experimentaciones que se adentran en el presente. En Cuba la escultura, ante el auge instalativo que se desborda con la generación de los 80´s, dará su salto a la postmodernidad transitando a la abstracción, al trabajo con las superficies y la estética de los materiales. Pero aún, Rodin, Brancusi, Kerbel, Tatlin, Picasso o Duchamp, siguen siendo los referentes predilectos en el terreno del volumen, el espacio y la luz, al que pertenece el escultor Agustín Hernández Carlos.
Graduado en la Academia de Artes Plásticas de Camagüey, en 1999, la obra de HCarlos es más conocida por su vertiente monumentario conmemorativa, en la que el artista juega a sus anchas con las herramientas teóricas y los gajes de un buen oficio. Con una afiliación enraizada en el realismo socialista –legada por profesores como René de la Torre, Áisar Jalil y Lorenzo Linares- la obra monumentaria de HCarlos tiene una prevalencia del volumen y el modelado que tiende a criollizar el referente figurativo, humanizar el héroe más que mediante el estudio psicológico, a través de atributos iconográficos legibles como símbolos de historias personales y humanas. Piezas como el Monumento a Ernesto Che Guevara en la Loma del Taburete, o el Monumento a Faustino Pérez, se apropian de recursos como la invisibilidad de los elementos escultóricos como parte de su forma. El primero, recrea una simbología referida al héroe cubano-argentino, utilizando la rotación de los planos y la perspectiva diagonal como recursos expresivos en la estructura. En el segundo, donde el autor hace gala de un modelado impecable y un dominio técnico de la figura humana, si bien sobredimensiona la figura, esta se integra a un elemento natural del terreno de emplazamiento, quedando accesible al caminante que se acerca.
Los trabajos en equipo le han aportado no sólo el vínculo con otros artistas, sino, con otras especialidades como la arquitectura, los tratamientos de superficies o la logística de proyectos de mayor complejidad. Reconoce en el Monumento al Mayor Ignacio Agramonte –colaboración con Rigoberto Rosales,- su primer enfrentamiento a la resistencia de los materiales, de donde se desprende la exigencia de flexibilidad que hoy imprime a sus obras.
El trabajo en el Edificio de la UJC Nacional, fue un aprendizaje inverso. La exigencia de uniformidad entre la concepción de las figuras escogidas (Mella, Camilo y Che) y la pieza Hasta la Victoria Siempre de la Plaza de la Revolución –que se planteó como premisa del trabajo,- imponía viajar a la semilla, del volumen a la línea, sin perder el referente figurativo. En dúo con Enrique Ávila, que aporta la técnica en que se realiza el proyecto, la elección de las fotografías, el trabajo de síntesis requerido y la realización, corrieron a cargo de HCarlos. El artista no perdió la oportunidad de vincular la docencia que ejerce en la Escuela Eduardo Abela, de San Antonio de los Baños, con su trabajo que se realizó en parte en ese centro docente aportando la experiencia al alumnado.
No se puede hablar de la obra de salón de este escultor, sin remitirnos a la enseñanza artística. La Escuela Provincial de Artes Plásticas camagüeyana no ofertaba la especialidad de escultura en los años de estudio de Agustín. Esto obligó al grupo de jóvenes interesados en la materia a matricular el taller de cerámica que impartía Marta Jiménez. Este avatar educativo, proporcionó al grupo un conocimiento del material y del modelado, mientras, el tratamiento hiperrealista aplicado a la cerámica en caliente, caracterizará el trabajo de este taller y marcará la obra posterior de HCarlos.
Concibe los volúmenes como formas moldeables del universo de ideas en las que trabaja, fraguadas al calor de la época en que le ha tocado actuar. Y una de las características que resaltan en la obra de este joven artista es la masa. La rotundidad de los volúmenes, se resiste a ser penetrada por el espacio circundante. Se manifiesta como un todo, con rara aparición de espacios o de sombras: una forma que reta al escultor a insuflar sus ideas en ella.
La serie Corazas es un muestrario de sabiduría popular, que identifica tipos contemporáneos de la sociedad a través del refranero de nuestras abuelas. Concebida como tesis, cada torso masculino contiene una enseñanza y un consejo: la pieza Vudú, nos recuerda no hacer al prójimo lo que no nos gusta que nos hagan, pero a la vez, se convierte en una metáfora visual de autoflagelación (recurso que retoma en el bronce Martirio) y alude al masoquismo de la sociedad contemporánea que se regodea en comportamientos autodestructivos.
Con Quien te ilumina sufre, el escultor transparenta su admiración por la obra martiana: pensar con el corazón y sentir con la patria, refiere a través de elementos iconográficos muy precisos –la corona de espinas, la palma- la humanización del héroe que encarna el sacrificio supremo. Otras como El surtidor descontextualizan el fragmento, convirtiendo la figura en un elemento utilitario con función de contenedor y con movimiento agregado, que refuerza el realismo del objeto irreal. Trabajadas con una técnica hiperrealista, donde la policromía sustituye las texturas escultóricas por representaciones pictóricas de los elementos, la serie transita dentro de la línea antropocéntrica, viajando del todo a la parte. En esta búsqueda se mueven otros proyectos del artista, como son los diseños de bancos para espacios públicos, donde ya se aprecia una evolución que incorpora dentro de la fragmentación, el mundo de los objetos.
La obra de HCarlos habla a las claras de sus referentes universales: Duchamp, Warhol, Oldenburg, Gary Hill, Beuys. Pero no deja de mostrarnos, sobre todo en su pintura, que encuentra fuertes anclajes en la plástica cubana de los años 80-90: de Bedia la incorporación orgánica del texto como elemento visual y sustantivo de la obra. De Esterio, la concepción dibujística de la escultura como proyecto, de la cual el volumen es sólo, una de las posibles facturas finales. Alejado del hipercriticismo, milita en la búsqueda de una expresión plástica del comportamiento cívico del cubano de hoy: la isla vista como yunque (para que sea ara y no pedestal), la duplicidad funcional de sus objetos, o piezas como Ajuste de ideas, nos hablan de una nación en búsqueda, que no se desprende de su pasado inmediato, sino que reutiliza la experiencia para forjar su futuro.
El arte cubano contemporáneo se debate hoy entre los reclamos por falta de una vanguardia en ella y carencia de un proyecto conjunto –que tanto apreciara la crítica décadas atrás,- y los intentos de universalidad, irremediables para su inserción en el mercado del arte. En ese panorama, aparece HCarlos con un discurso de inquietud social tan nacional como los desvelos que cada día lo motivan, y tan universal, como las herramientas expresivas que se apropia, para vivir el sueño de unicidad dentro de la colmada copa del arte.

MSc. Delia María López Campistrous
MNBA