hemeroteca 
  textos críticos

Buscar  
 

 
Salas para el intelecto, la imagen y la percepción abstractas
Racso Pérez Morejón
 
Salas para el intelecto, la imagen y la percepción abstractas



No sabría acotar si su generación pictórica superó o abandonó el abstraccionismo como fuente de diálogo. Lo que sí me parece acertado, si logré comprender el conjunto de la muestra que nos presenta José Salas, es que este creador continúa –incontaminado-- extrayendo el zumo al Caballo de Troya que es este movimiento, y con sumo cuido toma cuenta de la infinita perspectiva que despliega en los límites de comunicación esta corriente estética de la plástica cubana.
Viva y de temperamento moderado, inmanente en su extensión conceptual, asimila los espacios múltiples como potencial significado de los silencios que laten de tensión con los acordes cromáticos, agenciando (se) una congruencia manifiesta de valores sensoriales.
Vista como una de las más polémicas oportunidades para el impacto y la confrontación con el público, a partir de la tenacidad y la perseverancia, impregnadas en la atmósfera de lo abstracto y su estética integradora del ingenio inagotable sobre manifestaciones tangentes a la apropiación del ámbito, el espacio, el concepto y los referentes del potencial lenguaje del pretexto; el signo, el diseño, la arquitectura, el verso xy y la plasticidad evidente de las texturas; el volumen, las sombras e iluminaciones que despliega --también desde la grafía-- en el perímetro de sus obras.
En su cosmos, la realidad no se soslaya, sino que se descifra como una introspección a la que nos invita a penetrar desde la factura de sus lienzos; incluso atraparnos en sus títulos, manchas, figuraciones y efectos ópticos, conseguidos mediante la superposición de la abstracción figurativa y la geométrica, donde las formas precisas cortan --a manera de planos y degradaciones concisas-- los movimientos ambiguos y figurativos, alcanzando una concreción secular y un acierto de naturaleza expresiva.
Como manifestación del ser su alcance, se trasluce esencialmente en la multiplicidad del mundo circunstancial que le anima, estableciendo una relación de búsqueda entre el avance de la yuxtaposición y su desembarazo formal, despojada de los dogmas y sus disfunciones objetuales.
Exigente desde el fondo y las tonalidades, se dilata hasta un casi agotamiento en la incidencia por la línea y la visión interna de sus códices, que pueden resumirse --a propósito del título de la muestra--, a la manera de St. John Perse: “y todo no era sino reinos y confines de luces. Y la sombra y la luz venían a ser casi lo mismo…”
Esta evocación es un enlace de imágenes que irrumpen en el universo que van con-figurando sus lienzos, hacia otro espacio-tiempo que bien pudiéramos acotar a partir de otro verso, esta vez cargo del poeta Roberto Manzano, quien por “nombrar las cosas” examina que conoce “un espacio que fluye en órbitas, cúbico y velocísimo (…) con espectros brillantes, ocupados, febril”; una visión que nos aproxima a las primeras capas de esta muestra y que, en su acendrada factualidad, consolida la apuesta de Salas.
Así nos desplaza --sutil-- hacia una atmósfera onírica; esas demencias geométricas que nos asaltan por momentos, en las que viajamos, no a partir de la semilla, sino en busca de ella; no desde el porque, sino más bien --y en disuelta paridad creador-espectador--, desde el porqué de la necesidad de expresarnos como propuesta para encontrar, más que el arca, la imaginación perdida, impertinente desvelo del creador.
Su movimiento es espacial en el sentido de la in-gravidez con que se desplazan y se integran sus figuras dentro del centro vital de su obra, corpórea, dinámica. Desde la intencionalidad del artista hasta la elasticidad fugaz del ensimismamiento que produce en el “lector”. ¿Concilio receptivo? ¿Contrapartida de posibilidades?
Firmeza, racionalidad, oficio, recurrencia, sinergia, silencios, ¿no son estos los vectores, las directrices de la síntesis para la imagen que condiciona el sedimento poético?
Surcamos de la vibrante gravidez de estos lienzos a la dotación de la metáfora, un viaje que nos sustrae hasta el ánimo de lo significante, un encontrarse más que en el umbral en la estancia.
El resto de la certidumbre es nuestra trayectoria hacia la contingencia expresiva que nos propone José Salas…


Racso Pérez Morejón
Casa de la Poesía de la Oficina del Historiador
5 de diciembre de 2008.