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Sobre Frómeta
Jorge Rigol
 
Aquí están, frente a nosotros, cuerpos desnudos de mujer, rostros de niños: formas que la luz modela en sus volúmenes rotundos, en sus superficies de infinitos planos. Bien pudiera decirse en esta ocasión que en el principio era la Luz y no el Verbo, hasta tal punto es la luz la protagonista esencial de estos dibujos: luz cuyas tonalidades, gradaciones y matices maneja Frómeta con un real virtuosismo. La trama de rasgos de la pluma sobre el papel crea las formas y las envuelve con una suntuosa malla en que del blanco al negro el ojo capta todas las transiciones posibles. Y todo ello sin alardes espectaculares, con esa aparente facilidad de lo difícil dominado y vencido.

En su exposición de 1970, “su primera salida, la primera escaramuza de esa larga, ardua, conflictiva batalla que es la carrera de un pintor”, señalé en Frómeta la honestidad en el empleo de los recursos expresivos y su beligerante postura revolucionaria. En los pocos años que median de entonces a hoy, el pintor ha trabajado con tenacidad bajo esa doble orientación, experimentando fructíferamente con la incorporación de la fotografía a su lenguaje plástico…

Con estos niños, caballos, desnudos femeninos, Frómeta se inserta en el sector de la plástica actual, especialmente la de los jóvenes, que se mueve en los dominios del realismo. ¿Hiper-realismo, realismo mágico, realismo poético? ¿qué etiqueta colgar a estos dibujos? Todas y ninguna. Frómeta hecha sus redes en la realidad inmediata y apresa en ellas la sorprendente belleza de lo cotidiano. Una mujer, un caballo, un niño, nada más. Pero, esa mujer, ese caballo, ese niño, por el solo hecho de pasar de la realidad real a la realidad del papel, mediante esa simple y simultáneamente compleja operación, trascienden las ataduras circunstanciales de lo aparencial para devenir criaturas de belleza. Entre ambas categorías media lo que va de lo vivo a lo pintado, el secreto a voces que convierte en demiurgo al pintor…

Y dejemos aquí a Frómeta, bien plantado sobre la tierra, de cara al futuro colmado de frutos.