Exposiciones virtuales 
  Textos críticos

   
Ver obras de la exposición
 
 
 
 
Federico Mialhe. Litografía colonial
Federico Mialhe fue uno de los grabadores mas notables de esta época (que en otra ocasión llamamos “Edad de Oro de nuestro grabado” y que abarca los años comprendidos entre 1830 y el final de la década del 60). Juan Sánchez en su obra “El Grabado en Cuba” dice que Mialhe fue “el litógrafo más notable que trabajó en Cuba durante la primera mitad del siglo XIX. No tuvo igual, y sí muchos imitadores, tal fue su influencia entre nosotros que todos los que después de él publicaban algo sobre la Isla, gustaban de intercalar en sus obras algunas litografías copiadas las más de las veces de su libro Isla de Cuba Pintoresca. Durante varios años detuvo el vuelo imaginativo de nuestros grabadores, que lo imitaron en cuanto a temas se refiere, del mismo modo que trataron de imitarlo en su técnica. Sus conocimientos del paisaje le llevaron a una cátedra en el Liceo Artístico y Literario de La Habana, donde se daban clases gratuitas de pintura, dibujo, arquitectura, grabado en madera y otras asignaturas. Hasta el año 1852, en que embarcó para Francia, ocupó la dirección de la Academia de San Alejandro, dejando una estela de afectos y admiración en todos los que supieron de su inteligencia y amor por la cultura. Él marca en la historia de nuestra litografía un jalón imposible de ocultar”.

Su Isla de Cuba Pintoresca… fue publicada en la litografía de la Real Sociedad Patriótica… En todos ellos el artista se caracteriza por su seguridad en el trazo, el dominio de la perspectiva y la limpieza de líneas.

Mialhe colaboró en casi todas las revistas importantes de la época. En 1838 encontramos sus primeros trabajos en El Plantel: “Vista de Matanzas por la parte de Pueblo Nuevo”; “Los baños de San Diego” y “El ferrocarril de Londres a Greenwich”, todos ellos impresos en los talleres litográficos de la Real Sociedad.

En 1842 publicó otra serie de grabados con motivos cubanos –paisajes y costumbres- que despertó un interés extraordinario en el público y que tuvo una segunda edición en 1848. Estas colecciones están litografiadas en blanco y negro y a color, y varían en cuanto al número de grabados, aunque anuncios de la época fijan su número en treinta.

La casa impresora May y Cía. de esta ciudad escogió una serie de estas litografías para grabarlas en Leipzig, Alemania, conociéndose dos ediciones, una en blanco y negro y otra a color. Es claro que perdieron mucho en técnica y colorido y esto se observa al compararlas con las impresas en La Habana.

(Caso muy raro en la obra de Mialhe es la estampa religiosa, conociéndose) una litografía que representa la imagen de Santa Lucía, grabada en 1849 en la litografía de Luís Marquier.

Mario Sánchez Roig

“Notas inéditas sobre el grabado en Cuba”. Separata de la Revista de la Biblioteca Nacional José Martí (La Habana). Año 57, Nº1, pp.19-20. 1966