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Osneldo García: Premio Nacional de Artes Plásticas 2003

...”Hallarse con su trabajo no exige simplemente un flujo de apreciaciones, sino un acontecimiento, un encuentro con una temática que suele ser reiteradamente erótica, abordada con una sola visión, pero a través de diferentes medios y soportes que nos llevan desde la sensualidad de sus relieves en telas, hasta la agresividad de sus torsos. Y para ello recurre –en el proceso- a todos los contrastes y analogías de tamaños y texturas, a materiales manufacturados y mecánicos, a formas orgánicas y geométricas que se nos presentan con opacidad y transparencias para finalmente, con estos elementos, armonizar una estructura final que provoca y justifica el movimiento, el otro gran protagónico de su obra.
Osneldo García es, sin dudas, uno de los pioneros del arte cinético en nuestro medio. Mas esta sola afirmación resultaría simple, porque él también ha podido, como ningún otro, añadirle a la cinética –que suele ser un arte puro, calculado y limpio- todos los laberintos que tiene su comedia personal. No sólo uno se topa una escultura en movimiento sino una escultura que moviéndose incita, provoca y confunde como él lo hace...
Estamos ante un artista que pertenece a un grupo de escultores poco estudiados, que ha sido incomprendido y poco aceptado en varias ocasiones, pero que es también de los que exploran la creación con un acentuado individualismo, sin concesiones, aunque por ello transite en un espacio poco frecuentado y menos favorecido por la demanda y el reconocimiento. Para conocer su mundo –muy personal- hay que mirarlo con intensidad, sin falsas ambiciones y entender que su única manera de vivir es en contra de la marea”...
(José Villa, de las palabras al catálogo de la exposición Sexinética, Museo Nacional de Bellas Artes, 2004)



...”La idea de movilidad de formas y estructuras se daría en él, según una observación gradual de los recursos y en razón de la materia a trabajar: cuando aborda la talla en madera, reacia a salir de su estatismo, la afina hasta conseguir hacerla vibrátil al contacto y presión de los dedos sobre sus segmentos (movimiento inducido por intervención del espectador); al ensamblar metales, coloca en equilibrio sus piezas de modo que el aire balancee unas u otras (movimiento inducido por un agente natural); al construir cuerpos metálicos complejos, introduce en su interior minimotores para generar acciones mecánicas de sus partes (movimiento artificial, inducido por energía eléctrica). Osneldo va de Alexander Calder –reconocido por sus móviles y estables-, a Jean Tinguely –notable por sus armazones mecanizados-, pero lo distingue de ellos la multiplicidad de propósitos de la cual carecen individualmente. La cinética cumple en el escultor cubano una función medular de significación y énfasis a su propuesta temática: el eros como juego catártico, el cuerpo como proyecto espacial. Temas que nadie toca, o no toca con el desenfado, humor y fantasía que él lo hace”...
(Pedro de Oraá, de las palabras al catálogo de la exposición Sexinética, Museo Nacional de Bellas Artes, 2004)