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Alexandre Arrechea: obra reciente
Alexandre Arrechea


Cuando a partir de su separación del grupo Los Carpinteros –paradigma de universalización del arte contemporáneo cubano, grupo en el que se ejemplifican los cambios de estilo, de sensibilidad y de suerte que éste ha recorrido en los últimos años- Alexandre Arrechea comenzó a impactarnos con sus ambientes sensuales, visuales y sonoros, quedó plasmado de forma clara y manifiesta que con esto se convertía en un satélite recientemente incomprendido por el público cubano, que nos estaba remitiendo a algo muy alejado de su escuela, tradición y esferas de circulación usuales. En el catálogo para la obra Dos Nuevos Espacios mostrada en Aglutinador, Cristina Vives le hablaba directamente al autor diciendo: “… cuando hiciste Sudor ya comprendí que te interesaba jugar con esa otra cosa que dejó a muchos virtualmente “botados” cuando no entendieron si era una instalación de nuevo tipo, o un proyecto de video arte deficiente, o un sonido inacabado e injustificado, o un despliegue “inocuo” de tecnología, o una fiesta que nunca fue…”.

Sudor se ubica en un género diferente que incluía quizás a todos los anteriores. Se alimentaba de una estética de escultura social muy al uso en ciertas academias de arte desde hace años, en la que el artista es un agente que modifica e influye en el entorno al moldear la sociedad y dialogar con sus leyes habituales como un escultor trabaja la materia de sus obras. Las fuerzas del poder, las reglas que rigen la sociedad, las instituciones que tutelan y distribuyen el capital o dictan las normas que se instauran como prácticas colectivas, son los temas y directrices de estas escuelas de creación artística, que siguen en lo formal –la utilización de nuevos medios tecnológicos o una presentación espacial novedosa para crear ambientes determinados- y en lo conceptual nombres ya legitimados por el arte contemporáneo.

Suspender alusiones sociales, al menos de forma directa, y universalizar el sentido de la creación es lo que percibimos como espectador intrigado desde este status periférico que nos ha acostumbrado a las metáforas cargadas de contextualidad. Un ambiente en el que queda inmerso el público, a veces insatisfecho hasta que se impone silencio y se coloca en sintonía con el ritmo apenas perceptible, el movimiento repetitivo, las sensaciones y sonoridades evocadas. La obra del IV Salón de Arte Cubano Contemporáneo titulada Alarma es una pieza que impacta por la fuerza de ese círculo que nos atrapa al conjugar música e imagen visual en una especie de danza de la imposibilidad y fatalidad que embarga al niño “boxeador”. De increíble sensibilidad y apoyada por la eficacia de la música de Hernán López-Nussa, la obra puede tener múltiples lecturas sociales, históricas y políticas sobre el sujeto en un enfrentamiento desigual con sus ideales, en su lucha o diálogo con lo imposible, pero es en definitiva un retrato que desborda por la sencillez poética con que retrata la inocencia misma, enfrentada a un objeto impuesto por la realidad.

En las obras bidimensionales hemos podido ver aquellos paisajes y abstracciones manipulables que utilizaba el imán sobre una superficie metálica, creando una imagen de aparente ingenuidad en su hermetismo de dos tonos. El Árbol de la desconfianza es una instalación que se ha visto en proyectos y que nos remiten a una estética similar a la de Los Carpinteros, que a través de instalaciones de una apariencia escultural impecable, discursaba sobre los temas del poder y la manera en que impone ciertas reglas violadoras del especio individual del ser humano.

Alexandre Arrechea continúa en la exploración y búsqueda de nuevos caminos, incluyendo aquellos que le aportan otros géneros como la realización de video clips para grupos o temas musicales, en un intento de llevar la visualidad por otras zonas de experimentación. Aunque nuestra perplejidad continúe y nos lleve a enjuiciar las obras que nos parezcan incompletas o insuficientes, no podemos negar que se trata de un artista que se mueve por terrenos inexplorados con sutileza e intuición y que, trae nuevos paradigmas y modos de creación en el ambiente plástico cubano actual.

Por Mabel Llevat
Noticias de artecubano. Nº 2. Año 6, febrero de 2005. p.7.