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Esteban Valderrama y Peña (Matanzas, 1892- ???)
En 1897, durante la Guerra de Independencia de Cuba, perdió al autor de sus días, quedando, con otros dos hermanos, al amparo de su progenitora. Cursó la instrucción primaria en su ciudad natal, viniendo a La Habana en 1906, becado por el Gobierno Provincial de Matanzas a realizar estudios de dibujo y pintura en la Escuela Nacional de Bellas Artes "San Alejandro". En 1908 terminó su aprendizaje en La Habana, con las más altas calificaciones en todas las asignaturas, pasando seguidamente a Europa para completar sus conocimientos en la Escuela de Bellas Artes San Fernando de Madrid, donde cursó estudios por dos años consecutivos, ganando por oposición numerosos premios, medallas de oro y diplomas de primera. En 1911 ingresó en el seno de la Escuela Nacional de Bellas Artes de Paris, con titulo de Eléve Définitif, mérito obtenido por oposición, en la que realizó estudios de pintura, dibujo y escultura por espacio de tres años y, conjuntamente con éstos, los del bachillerato en la Ecole Polytechniqne, de dicha capital.
La conflagración mundial del 14 lo devolvió al calor de la patria, ingresando poco después de su retorno a La Habana en la redacción del periódico El Heraldo de Cuba, que dirigiera el brillante periodista don Manuel Márquez Sterling, donde trabajó como dibujante, publicando a páginas enteras retratos de nuestros próceres en las secciones dominicales.
Espíritu inquieto, enamorado de la gloria, y embargado por una profunda y sincera preocupación por el progreso cultural de su patria, su actividad artística e intelectual ha sido realmente extraordinaria. Puede afirmarse que pocos, como él, han actuado tan intensamente en la vida artística cubana, haciendo trascender más allá de nuestra órbita nacional los altos prestigios de su nombre y el de su propia tierra.
Su primer lauro se remontará a su vida de estudiante en la Ciudad Luz, donde obtiene un premio de 500 -francos en un Concurso para Portada de la revista literaria Mundial que dirige el inmortal poeta Rubén Darío, de cuyas manos recibe, con un abrazo, el premio codiciado. A este triunfo le seguirán el de su famoso tríptico Fundamental, obra premiada en 1915 por la Academia Nacional de Artes y Letras de La Habana; el retrato al pastel General Menocal, Medalla de Bronce en la Panama-Pacific International Exposition; el óleo Dura Tierra, cálidamente elogiado por el brillante literato Dr. Néstor Carbonell Rivero, adquirido por el Banco. Popular para su Oficina Central; el cuadro de índole decorativa Campesinos Cubanos, Medalla de Oro en la Exposición Ibero-Americana de Sevilla en 1930, posteriormente premiado con Medalla de Oro en un Salón Nacional del Circulo de Bellas Artes de La Habana; y lo que constituye su más alto galardón: sus cuadros El Triunfo de Finlay, mural en lienzo; El Origen del Escudo y la Bandera de Cuba, techo en lienzo; Operación Cesárea, y los de carácter decorativo Pamona y Mercurio, valiosas composiciones ejecutadas para el Palacio Presidencial de Cuba en 1942, las que han sido consideradas como sus obras maestras.
En la interminable lista de retratos, género que constituye su especialidad, existentes en galerías públicas nacionales y extranjeras, se destaca en primer término su hermoso cuadro al óleo Franklin Delano Roosevelt, en el Salón de la Presidencia del Senado en el Capitolio Nacional, para el que posó repetidas veces el gran presidente norteamericano, pintado en 1940 por encargo del Senado de la República. Los turistas norteños que visitan este lugar, al pasar frente al retrato detienen el paso y contemplan con visible emoción la sorprendente fidelidad conque el artista logró aprisionar en el lienzo la imagen del excelso estadista.
Otras de sus obras, quizás la más sugestiva, tanto en lo que respecta a su valor artístico como por lo que toca en las fibras más honda y sensibles del sentimiento patrio, es, sin dudas, su cuadro José Martí, retrato de tamaño natural, creado por el artista en 1945 en la embajada de Cuba en México, por encargo del Ministerio de Estado cubano, con motivo de las Conferencias de Chapultepec. Este cuadro, develado por el propio Presidente azteca Gral. Avila Camacho, se halla en el Salón Verde del Palacio Presidencial de esa hermana República. Imposible resulta la enumeración detallada de las obras de esta clase realizadas por este infatigable creador; baste solamente apuntar que muy pocas figuras representativas de nuestro mundo social, el arte, la ciencia, las letras, la política y el patriotismo, tanto del pasado como del presente, han dejado de cobrar maravilloso esplendor bajo la taumaturgia de sus pinceles
Su brillante actuación académica al frente de las distintas cátedras que ha desempeñado en la Escuela Nacional de Bellas Artes "San Alejandro") corre pareja con su extraordinaria labor artística. Desde su ingreso en el Claustro de Profesores de esta centenaria Institución en agosto 2 de 1918 a la fecha, ha servido las cátedras de Anatomía Artística) Historia del Arte). Colorido y Composición y la de Perspectiva, cátedra esta última en la que aún continúa prestando sus servicios.
Hombre de iniciativas y de nobles prestigios ganados en limpia y generosa actuación, todo lo ha puesto, sin regateos, desinteresadamente, al servicio de esta secular Institución de Artes Plásticas. A su inteligente iniciativa y perseverantes esfuerzos fue que tuvo efecto la reorganización y ampliación de sus cuadros de enseñanza en 1927, tarea en la que colaboraron eficazmente con él los profesores Romañach) Vega y otros. A sus desvelos, asimismo se llevó a cabo la creación de la Escuela Elemental de Artes Plásticas Anexa, la que vino a llenar una importante función en la docencia artística cubana, trazándose con ella la pauta para las que se crearon después en las distintas capitales de provincia.
Su meritoria labor no ha dejado de ser reconocida en parte, habiendo recibido diversas distinciones honorificas del gobierno cubano y de instituciones culturales del país y del extranjero. Entre éstas figuran las de Miembro de Número de la Academia Nacional de Artes y Letras de La Habana; Oficial de la Orden Nacional de Carlos Manuel de Céspedes; Comendador de la Orden Carlos J. Finlay; Miembro del Consejo Nacional de Educación y Cultura; Miembro Permanente de la UNESCO; Miembro Correspondiente de la Academia de Bellas Artes San Fernando de Madrid; Miembro Correspondiente del Ateneo de I Ciencias y Artes de México; Miembro Correspondiente del Instituto de Cooperación Intelectual Interamericana de México; Presidente de la Sección de Pintura de la Academia Nacional de Artes y Letras de La Habana; Presidente de la Sección de Artes de la Sociedad Nacional de Autores de Cuba y la de Miembro fundador de la Asociación de Escritores y Artistas Americanos.
Ha publicado un valioso libro:
La Perspectiva y el Espacio (1935), teniendo en preparación una obra medular sobre materias de su cátedra de Perspectiva, con profusas ilustraciones técnicas, destinada a servir de texto de la misma. Ha pronunciado multitud de discursos en la Academia Nacional de Artes y Letras en las recepciones de investidura de académico de algunos de sus compañeros de "San Alejandro", y ofrecido varias conferencias sobre asuntos de arte en el Ateneo de La Habana, Circulo de Bellas Artes, Sociedad Lyceum y en la Universidad Nacional y rendido una importante labor literaria y artística en el presente libro.
También ha publicado numerosos artículos en revistas y periódicos de Cuba sobre asuntos diversos de interés nacional Posee el francés y el inglés. Los diccionarios enciclopédicos Espasa, Hispano Americano y la obra Cuba en la Mano, recogen una síntesis biográfica de su vida y su obra.
Según el juicio del Dr. Jorge Mañach: "Singularmente dotado para las amplias concepciones decorativas, es acaso, el primero de los artistas de la nueva generación que se destaca en relieve parejo de los viejos maestros, representando la transición entre el concepto académico y los vislumbres del impresionismo".
(Datos extraídos del libro La Pintura y la Escultura en Cuba, publicado por el artista en 1952) |
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