ARTISTAS   
  Miguel Melero Rodríguez

   
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Miguel Melero Rodríguez (La Habana, 1836 –1907)

Matricula en la Escuela San Alejandro en 1850. Comienza sus estudios bajo la dirección del artista francés Leclerc, más tarde fue discípulo de Mialhe y de Hércules Morelli. A la muerte de éste ocupa la dirección de San Alejandro Augusto Ferrán, notable escultor y pintor y gran dibujante, con quien Melero estudió escultura; continuó sus estudios de colorido con Francisco Cisneros, ayudando al maestro en su taller como una concesión especial, haciendo algunos de sus trabajos. Participa en los Juegos Florales organizados por el Liceo de La Habana en 1866 y es premiado, con un primer premio por una pintura al óleo y un segundo premio por una escultura. Obtuvo también en otro certamen Medalla de Oro por un trabajo litográfico. Al año siguiente el Liceo lo nombra Socio Facultativo y subvenciona sus estudios artísticos en Europa. Viajó por España, Italia y Francia, radicándose en París, donde recibió lecciones de los maestros Cabanel y Gerome, y de los renombrados escultores Capeau y Falguiere.

Al inicio de la Guerra del 68 regresa a Cuba. En 1878, al quedar vacante la dirección de San Alejandro, se presenta a las oposiciones y obtiene la plaza por unanimidad del jurado, cargo que ocupa hasta su muerte. Intentó realizar variados proyectos de asunto histórico, para los cuales ejecutó bocetos que nunca pasaron de tales. La indiferencia del gobierno colonial a estos temas, hicieron de Miguel Melero, casi en exclusiva, un pintor dedicado al retrato, incluyendo algunos de Capitanes Generales que fueron extraídos de Cuba al retirarse España de la Isla. Con Miguel Melero se inició un nuevo período en la historia de las artes plásticas en Cuba. Muchas fueron sus iniciativas en este campo, entre ellas establecer la clase de modelo vivo y la de darle entrada en la Escuela a la mujer.

Su producción artística fue grande, sin contar sus numerosos retratos, existen también asuntos como la naturaleza muerta, la historia, los asuntos mitológicos y religiosos. Una de sus obras significativas es la pintura de grandes proporciones que se encuentra sobre el altar mayor de la Capilla del Cementerio de Colón, con el tema de “El Juicio Final”. También ejecutó diversas esculturas, entre las que destacan: una estatua de Cristóbal Colón , una estatua de José Antonio Cortina en el Cementerio de Colón, una de Santo Tomás en el interior de la capilla de dicho cementerio, los bustos de Zorrilla y Echegaray en el Teatro de la Caridad de Santa Clara y un busto de su hijo Miguel Angel Melero.

A lo largo de su carrera recibe numerosos reconocimientos, entre estos, ser nombrado integrante de las Comisiones de Cuba para la exposición de París en 1878; la de Amsterdam en 1880 y la de Matanzas en 1881. Distinción de Socio de Mérito de la Sociedad económica de Amigos del País en 1885, y en 1883, el Gobierno Metropolitano le otorga la Cruz de Caballero de la Orden de Isabel la Católica, en reconocimiento a los servicios prestados en la enseñanza de las bellas artes.